Viajalia Travel News
7 jul 2015, a las 00:00 h
Convento de los Jacobinos de Toulouse

 

El Convento de los Jacobinos fue construido hace ocho siglos como un convento dominicano cuyo levantamiento empezó en 1229 por orden del propio fundador de la Orden de los Predicadores, Domingo de Guzmán. Entonces también hacía función de aula de la recientemente creada Universidad de Toulouse, motivo por el que aún marcan sus campanas las horas de las cátedras.La Revolución Francesa, como en tantos otros edificios religiosos del país, supuso un punto de inflexión en este convento, que comenzó a hacer funciones de cuartel de la caballería militar mientras que el claustro pasaba a ser una enfermería.

En el siglo XX, en poder del ayuntamiento de Toulouse en lugar del ejército, comenzaba un proceso de restauración que aún no se ha completado del todo, pero que sí que ha dado al interior del Convento de los Jacobinos una nueva vida y ha hecho de él una visita imprescindible en la ciudad.De su exterior destaca el color de los ladrillos que da sobrenombre a la ciudad rosa de Toulouse. Estamos ante un ejemplo esencial de la arquitectura languedociana, un gótico meridional cuya torre del campanario, octogonal, destaca por encima de todo con sus 45 metros de altura.

Pero es en el interior de la iglesia donde se encuentra su característica más relevante. El rojo y negro de la nervadura de las bóvedas de ojivas de la iglesia hace que gigantescas serpientes parezcan desplazarse por muros y techo de este amplio espacio en el que reposa Santo Tomás de Aquino.Y en uno de sus extremos, una columna estrellada en la que los nervios que de esta salen han conseguido darle el sobrenombre de La Palmera. Una palmera que se puede observar sin tener que inclinar la cabeza y mirar al cielo gracias a una serie de espejos montados en su base.El claustro, que es el lugar más importante de un convento, sigue siendo un buen lugar para deambular observando el juego de luces y sombras creado por las columnas de mármol que separan el jardín de los pasillos del mismo.

Y más allá de éste y de la iglesia, tres zonas distintas: la sala capitular, en la que los monjes se reunían en asamblea; la Capilla de San Antolín, decorada con murales del siglo XIV con escenas del Apocalipsis y narraciones de la vida de los santos; y por último el Refectorio, en el que grandes banquetes se han celebrado desde su finalización en 1303.

La vista a la iglesia del Convento de los Jacobinos de Toulouse es gratuita, al igual que lo son el claustro y resto de lugares si tienes una tarjeta Pass Tourisme de Toulouse.Una parte de la historia de Toulouse se escribió entre los muros de este Convento cuya belleza arquitectónica da aún más fuerza para convertirlo en algo esencial durante un viaje a Toulouse. No te lo pierdas.

 

Fuente:Este artículo pertenece a la guia de Toulouse de Vivir Europa.

Opiniones sobre el artículo

Esta web se reserva el derecho de suprimir, por cualquier razón y sin previo aviso, cualquier contenido generado en los espacios de participación en caso de que los mensajes incluyan insultos, mensajes racistas, sexistas... Tampoco se permitirán los ataques personales ni los comentarios que insistan en boicotear la labor informativa de la web, ni todos aquellos mensajes no relacionados con la noticia que se esté comentando. De no respetarse estas mínimas normas de participación este medio se verá obligado a prescindir de este foro, lamentándolo sinceramente por todos cuantos intervienen y hace en todo momento un uso absolutamente cívico y respetuoso de la libertad de expresión.




 No hay opiniones. Sé el primero en escribir.


Escribe tu comentario

* Datos requeridos
Título *
Contenido *
Tu nombre *
Tu email *
(lo mantendremos en privado)
Tu sitio web
(escríbelo con http://)
Código seguridad anti-spam *
  

Otros enlaces de Propuestas

7 jul 2015, a las 00:00 h
LA CIUDAD INGLESA ENAMORA CON SU CULTURA, PARQUES Y PUBS CENTENARIOS
7 jul 2015, a las 00:00 h
VIAJE POR LA PROVINCIA DE BRABANTE TRAS LOS TRAZOS DEL PINTOR HOLANDÉS
7 jul 2015, a las 00:00 h
Todos hemos soñado alguna vez con viajar al espacio. No hablo del sueño del viajero que comienza a sentir que la tierra se le queda pequeña, sino de aquellos sueños de infancia en los que las naves espaciales, cohetes y extraterrestres son tan cercanos y accesibles como nuestros vecinos. La Cité de l´espace de Toulouse es lo más cercano al espacio exterior que tenemos en Europa.
7 jul 2015, a las 00:00 h
Budapest es una de las grandes ciudades del Danubio, junto con Viena, Bratislava y Belgrado, y una de las ciudades más bellas y con más historia de todo el centro y este de Europa.